lunes, 29 de mayo de 2017

La enajenación del poder y la justificación del Estado

Para el anarquismo, la libertad no es una abstracción anterior al hecho social. Por lo tanto, al contrario de lo que afirman los liberales partidarios del contrato social, los seres humanos no ceden parte de su libertad para dar lugar a la sociedad; no se produce enajenación alguna, al menos no por la la propia voluntad de los individuos.

La libertad se construye sobre la base de la igualdad y de la solidaridad colectiva, de todos los miembros de la sociedad. Tanto la libertad, como la dominación, para los anarquistas, son producto de la actividad social, por lo tanto, contingentes, se pueden producir o no. Si el poder político se hace independiente de la sociedad, nace el Estado y, consecuentemente, se produce un abismo insalvable entre libertad e igualdad. El principio del Estado supone la heteronomía de la sociedad al mismo tiempo que justifica la jerarquía y la dominación. Esto explica las críticas anarquistas a toda teoría del contrato, que no funda la sociedad, sino el Estado; se trata de una diferencia considerable con el liberalismo, por mucho que tantas veces se enmascare este último como una forma de nuevo anarquismo. El liberalismo, tal y como se produce a partir del siglo XVII, acaba dando lugar al principio del Estado-nación, una consecuencia lógica del contrato social.

miércoles, 24 de mayo de 2017

El himno de La Internacional y el espíritu libertario

De vez en cuando, lo confieso, en un cuestionable ejercicio de masoquismo, acudo a algún debate político en televisión. No es que el nivel habitual sea gran cosa, pero logro sorprenderme esta vez por el grado de ignorancia y/o maledicencia.

Recientemente, el candidato triunfador en las primarias del PSOE, Pedro Sánchez, cantaba La Internacional puño en alto junto a un grupo de partidarios. Bien, en dicha tertulia, y aclararemos ya que perteneciente a un medio reaccionario y nacionalista (español) se recreaban, de forma prácticamente unánime, en que se trataba de algo "anacrónico" y en la aseveración de que era un "himno comunista" (la muy cultivada audiencia mandaba mensajes, en el mismo sentido, y aseguraban que cantaba la Internacional "como Stalin"). El nivel de analfabetismo histórico y político es alarmante, no sé si en este país muy superior a otros. Dejaremos a un lado lo pintoresco de que un secretario general del Partido Socialista quiera pasar por devoto creyente en la letra de un himno de lo más radical, si bien alterado en su espíritu original, sí es cierto, ya antiguo. No tanto, ni seguro que no tan "anacrónico", como ciertos símbolos nacionales como la bandera rojigualda o un himno de tono pachanguero que suele excitar los ánimos deportivos de las masas; es algo que convendría recordar a todos esos conservadores y reaccionarios españolistas. Veamos ahora algo de la historia de La Internacional, un himno obrero y socialista en origen, que no tiene necesariamente connotaciones marxistas (ni, para ser más concretos, socialdemócratas, ni comunistas en sentido autoritario).

viernes, 19 de mayo de 2017

La libertad como poder hacer

La discusión sobre la libertad se remonta, es de suponer, al nacimiento mismo de la filosofía. Decir que el ser humano es libre es, al menos en sentido vulgar, aparentemente indiscutible, ignorando la mayor parte de las veces los condicionantes externos que se producen.

Spinoza ya afirmó que los hombres creen ser libres solo a causa de que son conscientes de sus acciones, pero ignorando casi siempre las causas que las determinan. Como afirma la tesis central del pensamiento de Erich Fromm, la libertad no es solo poder decidir, sino el poder hacer. En otras palabras, afirmar que la libertad es poder hacer lo que supone es una paradoja, ya que solo hay libertad si la voluntad puede realizarse. Creo que hay que aclarar que solo existe libertad si existe voluntad; pero naturalmente la voluntad de un yo auténtico, no la voluntad aparente que no mana del deseo, sino de unos instintos desordenados. Es decir, la libertad no puede estar determinada por el aparente atractivo de una simple alternativa, ya que no es difícil el pasar de un estado ánimico a otro. Schopenhauer también quería huir de una voluntad determinada por factores externos, y solo consideraba libre al hombre que obedecía a su voluntad interior.

lunes, 15 de mayo de 2017

El miedo a la libertad

Erich Fromm escribió Miedo a la libertad, originariamente, en 1941; con esta obra, hizo un fundamental análisis de la relación del ser humano con la libertad, cambiante a lo largo de la historia, como demuestran las condiciones sociales y psicológicas para que emergiera el fascismo.

La modernidad, al menos en el mundo occidental, se ha caracterizado por el esfuerzo dirigido a romper las cadenas que atenazan a la humanidad, tanto en el ámbito político y económico, como en el espiritual. Podemos hacer una lectura en base a la lucha de clases, son los oprimidos los que tratan de conquistar nuevas libertades en directa oposición a aquella clase que quiere preservar privilegios. Erich Fromm consideraba que la aspiración a la libertad está arraigada en todos los oprimidos, los cuales expresan así un ideal que trate de abarcar a toda la humanidad. Sin embargo, esas clases que en una etapa luchan por su libertad frente a la opresión, acaban alineándose junto a los enemigos de la libertad al tener que defender los nuevos privilegios adquiridos. La lucha por la libertad está llena de obstáculos a lo largo de la historia, pero se convirtió en probable que el hombre pudiera gobernarse por sí mismo, pensar y sentir como le pareciera, y tomar sus propias decisiones. La abolición de la dominación exterior era una condición necesaria, aunque también parecía suficiente para alcanzar la plena libertad del individuo. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial, que muchos vieron como el último conflicto para la humanidad, dio paso a nuevos sistemas autoritarios y a la sumisión de la mayoría de los individuos. Lo que Erich Fromm concluye en Miedo a la libertad es que los fascismos no fueron producto de una falta de madurez democrática, ni únicamente una apropiación del Estado por elementos indeseables, sino que gran parte de una generación se mostraba deseosa de entregar su libertad, al contrario que sus padres que habían luchado por ella.

jueves, 11 de mayo de 2017

Dwight Macdonald y las raíces del hombre

Las raíces del hombre, recién editado por Ediciones El Salmón, es el primer libro de Dwight Macdonald publicado en España; periodista, escritor, crítico literario y cultural, estamos hablando de uno de los mayores intelectuales del siglo XX en Estados Unidos, un hombre libertario y pacifista radical.

Dwight Macdonald fue, tal vez, alguien que no dejó indiferente a nadie. Sus inicios en el trotskismo, con militancia en algunos pequeños partidos de izquierda, si bien siempre dentro de un marxismo heterodoxo, tendrían su punto de inflexión y herejía final con la denuncia de la represión sobre obreros y marineros

viernes, 5 de mayo de 2017

El anarquismo y el cambio revolucionario

¿Qué significa el término 'revolución' hoy en día? Si bien, es obvio, que el significado social y político tiene su importancia histórica, en la actualidad parece haberse desterrado, en gran parte del imaginario de la gente, la posibilidad de un gran cambio revolucionario.

Es más, el asunto cobra importancia,ya adentrándonos en el terreno libertario, cuando se produce la manida, y cansina, discusión acerca de por qué no votar en unas elecciones. Es decir, nunca habría que decir que votar no sirve para nada, sino que no es útil en absoluto para cambiar la sociedad, para una transformación radical de la misma, en definitiva, para la revolución. Tiene mucho que ver con unos tiempos en los que, relacionado con el fin de las ideologías, parecía ya hace algunos años haberse llegado al fin de la Historia. Una estupidez tremebunda, ya que siempre las sociedades humanas están sujetas a cambios históricos, pero es un discurso que, a pesar de las numerosas crisis padecidas, caló en gran medida en el imaginario de la gente. Es cierto que, en el horizonte, no parece vislumbrarse un gran cambio revolucionario; incluso, lo que se ha tildado como 'revolución' en los últimos años nada tiene que ver con los grandes eventos revolucionarios del pasado. Otra cuestión, según esa visión conservadora o reaccionaria, ya que habría habido una praxis más bien desastrosa en el pasado, es que no serían deseables desde este punto de vista. Esta visión sería, obviamente, mantenedora del statu quo, aunque los que la profesan sí aceptan algún cambio, normalmente mediante el sistema establecido y de forma más bien cosmética.

lunes, 1 de mayo de 2017

Anarquismos a contratiempo

Anarquismos a contratiempo es el nuevo libro de Tomás Ibáñez, recién editado por Virus en su Colección Ensayo, una obra que nos invita, desde un espíritu libertario y emancipador, verdaderamente radical e innovador, a reflexionar sobre unos tiempos actuales, que no por confusos deben conducirnos a la desesperanza.

Este libro recopila una serie de artículos de Tomás Ibáñez, que de alguna manera constituyen una continuidad a ¿Por qué A? Fragmentos dispersos para un anarquismo sin dogmas. Si bien esta última recogía textos escritos a lo largo de un extenso periodo de cuatro décadas, respetando el orden cronológico, en el caso de Anarquismos a contratiempo se ha decido por algo muy diferente. En primer lugar los diferentes artículos han sido escritos en su totalidad ya en el siglo XXI, durante los últimos diez años; al ser un periodo considerablemente más corto, se ha optado por agruparlos de manera temática, en lugar de cronológica. Dichos textos fueron publicados en origen en diversas publicaciones, siendo los mayoritarios correspondientes a la francesa Refráctions  y a la española Libre Pensamiento; en la obra que los recopila se han realizado algunas correcciones menores para una mejor lectura, aunque lo principal del contenido resulta intacto respecto al original.